domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 4: 'Vecinos nuevos'




Llegué a casa en menos de lo que imaginaba, mis piernas me dolían luego de haber corrido tanto. Me extrañó notar que en la casa de los vecinos, que se habían ido de la casa hace un tiempo, las luces estaban encendidas, y había humo fluyendo por la chimenea. Junto a la puerta había una señora bajita, y de ojos verdes, charlando animadamente con un hombre.
No le tomé importancia, pero de seguro mis 'padres' si es que así puedo llamarlos, los invitarían a cenar, o a darles la bienvenida, simulando que somos "una familia perfecta, sin problemas".
Bufé fastidiada al entrar a la casa, y ver a mi padre acostado en el sofá, con una castaña encima que le devoraba los labios. Otra de sus amantes. Me dio asco ver eso, por lo que subí rápidamente las escaleras, a encerrarme en mi habitación, ya que él me había advertido que no quería que lo interrumpiera cuando estuviera en una situación comprometedora.

Mike: ____!! - Tocó la puerta de mi habitación casi media hora después.

Tú: ¿Qué? - Pregunté acostada en mi cama, para mi fortuna la puerta tenía seguro.

Mike: Ábreme - Me exigió, y tomé el control remoto, para cambiar de canal, a ésta hora pasaban Bob Esponja, y no quería perdérmelo.

Tú: ¿Para qué? - Pregunté haciéndome la tonta.

Mike: ¡Sólo ábreme maldita sea!

Tú: Di las palabras maaagicas - Canturreé.

Mike: ¡ABREME MOCOSA INFELIZ!

Tú: Déjame pensarlo... em.. NO! - Reí.

Escuché como ese idiota comenzó a patear la puerta, sería casi imposible que la derribara, además, de seguro estaba intentando hacer el menor escándalo posible para que su amante no saliera huyendo espantada. Por lo que tenía un punto a mi favor.

Tú: Con esos modales jamás te abriré - Dijo acurrucándome en la cama.

Mike: En algun momento tendrás que salir! - Pateó por última vez la puerta, y sentí como sus pisadas se alejaban.

Suspiré relajada. Por más que me hiciera la fuerte, y actuara como si no me importara que él estuviera actuando violentamente, en el fondo temblaba del pánico, del miedo a lo que ese borracho pudiera hacerme.

Las horas pasaron rápidamente, los gemidos de mi padre y la zorra esa cesaron, por dios! ¡Me era imposible poder concentrarme para hacer mis tareas con esos dos gritando como animales! Seguro esa mujer ya se había marchado a su casa. Por lo que abrí lentamente mi puerta, y escuché la voz de mi madre anunciar que acababa de llegar. Bajé las escaleras con cautela, y mi madre me sonrió radiantemente. Raro en ella, ya que siempre estaba con unas terribles ojeras, y una mueca de desagrado.


Tú: Mamá, tengo que hablar contigo...- Fruncí el ceño, al notar a la señora que estaba en la casa de al lado. Si, ya se lució queriendo hacer una cena.

Tm: ____, cariño, ellos son los vecinos - Sonrió falsamente, dios mío, ¿por qué eres así mamá? ¿Por qué quieres parecer la mejor en todo? ¿Por qué en vez de intentar darle falsas impresiones a la gente no te preocupas de deshacerte del bastardo de Mike?

Tú: Hola - Dije con desgano, sin ningún atisbo de sonrisa, cosa que seguro perturbó a mi madre.

Tm: Disculpen a mi hija, de seguro tuvo un mal día -

Tú: ¿Mal día? Ni siquiera me viste en todo el jodido día como para decir eso! - Me quejé, caminando en largas zancadas hacia la cocina. Sentí la mirada de la señora y la de mis padres sobre mi.

XxX: Oye yo te conozco! - Chilló una voz.

No, maldición no!
Volteé de inmediato, y vi allí parado a Justin, sonriendo felizmente. ¡OH DIOS MIO! ¡SOY VECINA DE ESE IDIOTA! Prácticamente corrí hacia la cocina, y me serví un vaso con agua, el cual bebí rápidamente, para que mi ritmo cardíaco no perdiera mucho el control. ¡DE TODAS LAS CASAS DE ESTE REMOTO PAÍS TUVO QUE ELEGIR LA QUE ESTABA A UN LADO DE LA MIA?


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