domingo, 24 de febrero de 2013

Capítulo 8: 'Solo tu mejor amiga'




Los chicos se fueron hace un rato de mi casa, se la pasaron ignorándome completamente, no me importó, bueno, o al menos eso les hice pensar, ya que jugueteaba con mi celular, en silencio, aun sin salir de la cama. 
Sentí tres toques en la puerta, limpié una solitaria lágrima, y dije debilmente 'Pase', allí estaba Mike. Maldije una y mil veces por no haber preguntado antes quien era.

Mike: ¿Sigues llorando? - Se paseó por mi habitación, sentándose al pie de mi cama.

Tú: ¿De qué hablas? - Me puse a la defensiva.

Mike: lloras todo el tiempo, pareces una de esas estúpidas emo - Se burló - 

Tú: Como si tu ofensa me importara - La que se burló ahora fui yo, pero recibí una cachetada de parte de 
Mike.

Mike: ¡Ahora si te daré razones para llorar! ¡Mocosa insolente! - Me gritó furioso, antes de tomarme por los hombros, y arrojarme bruscamente contra el suelo. Fue doloroso, sentí como algo se rompió dentro de mí, en cuanto comenzó a darme fuertes patadas en las costillas, y en el estómago. - ¡Y ésto es por haber entrado cuando estaba con mi amante! - Me dio una patada aun mas fuerte en el estómago, dejándome casi sin aire. 

Abrí la boca como si fuera un pecesito agonizando, en busca de agua. El dolor era inmenso, una vez que recuperé el aire, rompí en un llanto aun más desconsolado. Alcé la vista y Mike ya se había ido de mi habitación. Las ventanas estaban cerradas. Agradecí mentalmente el haberlas cerrado para que Justin no haya visto aquella horrible escena, no quiero que sienta lástima por mi. 
Comencé a tocer, y vi como salía sangre de mi boca, intenté pararme, pero en verdad estaba rota por dentro. Con el mayor esfuerzo que pude, logré ponerme de pie, y dejarme caer en la cama. Cerré mis ojos con fuerza, y limpié mis lágrimas, que seguían cayendo sin control alguno. Odio mi vida. Odio a Mike. Odio la falsedad. Me odio a mi misma, me odio por haber sido tan ilusa, y haberme enamorado de Justin, ¿Eso era lo que me pasaba? ¿Sentía amor por Justin? Me quedé pensando un rato, hasta que me quedé plácidamente dormida, aunque despertaba constantemente debido a los horribles dolores que sentía en todo mi cuerpo.


_________________

Al día siguiente...

El maldito despertador comenzó a sonar desenfrenadamente. Me froté los ojos con cansancio, y bostecé, para luego soltar un gemido del dolor al estirar mi brazo, y apagar el despertador, demonios, dolía demasiado. 
Contuve el llanto, y me senté en la cama, para luego, vagamente, arrastrar mis pies por el suelo y llegar hasta el baño, donde abrí la puerta, y me miré al espejo. Estaba demacrada. 
Me quité la blusa. Horribles moretones de tonalidades negras y moradas se dibujaban en torno a mis costillas y estómago. Mike si se había pasado de la raya ésta vez. No podría disimular los golpes en mi rostro ni con el mejor maquillaje del mundo. 
Mi ojo estaba hinchado y alrededor de éste mi piel estaba morada, debido a un puñetazo que me dio. Mis labios estaban quebrados, y mis mejillas estaban rojas gracias a sus bofetadas. Era más que obvio que no iría a la escuela. No en éste estado en el que parecía más un zombie que una persona.


Bajé las escaleras, y fui a la cocina, abrí el refrigerador, y la heladera estaba llena de comida que a mi me gustaba, pero no tenía apetito, por lo que no tardé mucho en cerrarla, e ir hacia la sala. Estaba sola, Mike trabajaba, y mi mamá... bueno, no sé que demonios hace ella en éstos momentos, pero no me importa.
Tomé las llaves, y salí al jardí trasero de mi casa, había una graciosa cerca, que daba directo al jardín de Justin. Miré hacia su casa unos minutos, y sonreí por inercia al recordar como puso sus labios en mi frente, o la manera en la que se preocupó por mi. Pero eso no duró mucho. Al parecer él quiere a Connie. 

Una lágrima se deslizó por mi mejilla, y luego otra, y otra, cada vez mi llanto fue haciéndose más desconsolado, pero siempre silencioso, no quería que nadie me escuchara ni me viera, me daba vergüenza llorar en público.

Justin: ¿____...? - Sentí su voz a mis espaldas. - ¿____ estás bien? - Oí como saltaba la cerquita y corría hacia mi. ¡No! ¡Mierda! ¡No podía verme así! 

Tú: - Oculté mi rostro con mis manos, intentando dejar de llorar.

Justin: Oh linda! ¿Qué te ocurre? ¿Por qué no me hablas? - Al ver que yo no quería voltearme hacia él, Justin se tomó la molestia de voltearme, e intentar quitar mis manos de mi rostro - ¿Que me escondes? - Parecía asustado.

Tú: Nada! Quiero estar sola! - Dije entre lágrimas, pero él fue mas fuerte, y logró sacar mis manos de mi cara. 

Justin: ______...- sus ojos se llenaron de lágrimas. - ¿Quién te hizo eso?

Tú: ¡Vete! - Dije intentando empujarlo.

Justin: Dímelo! - Dijo con su labio inferior temblando.

Tú: ¡No! ¡Quiero estar sola Justin! - Dije llorando.

Justin: ¡ERES MI MEJOR AMIGA MALDITA SEA, NO PUEDO DEJARTE SOLA AHORA! MIRA COMO ESTAS _____!  - me gritó tomándome de los hombros.

No sé que me dolió más. Si el echo de que me esté gritando, o que me haya llamado "mejor amiga". Si, solo su mejor amiga, su maldita mejor amiga.


Capítulo 7: 'No tengo posibilidades con él'




Abrí pesadamente mis ojos, y me encontré con dos ojos mirándome curiosamente. Sentí una textura mullida debajo de mi. ¿Estaba en mi cama? Que extraño. No recuerdo como llegué aquí.

Tú: ¿Qué? ¿Qué tengo? - me sonrojé.

Justin: Nada, es que te desmayaste - Dijo mirandome preocupado.

Tú: *Aaaaw! se preocupa por mi!* -

Justin: Creo que tienes fiebre - Puso sus labios en mi frente para tomar mi temperatura, no pude evitar derretirme - Si, tienes un poco de fiebre, iré por el termómetro - Me sonrió, y luego miró a Connie, de manera especial, los ojos de ambos brillando, mierda, ahora recuerdo por qué me desmaye. Ésto es horrible. Aunque quizás solo sea un extraño amor pasajero para ambos, si, seguro es eso, no te adelantes con tus pensamientos ___, cálmate, cálmate.

Miré a Connie, quien se encontraba levemente ruborizada, mirando a Justin como desaparecía por el umbral de la puerta, meciéndose de un lado a otro con sus piernas como una niñita enamorada.

Connie: No me contaste que tu vecino era tremendamente sexy - Mordió su labio sonriendo.

Tú: Oh... olvidé ese pequeño detalle...- Miré hacia otro lado.

Connie: Creo que me gusta - Sonrió.

Tú: ¡Pero acabas de conocerlo! - intenté no sonar como una psicópata, pero al parecer mis intentos fueron en vano.

Connie: ¡Hay ____! - se rió - Actúas como una celosilla - Volvió a reír.

Tú: Si.. celosa - Viré mis ojos - Solo es mi amigo. - Dolió decirlo.

Connie: Lo sé, por eso quiero que me ayudes con él! - Dio saltitos en su lugar emocionada.

Tú: ¿Ayudarte con él? - Mi mandíbula casi cae al suelo de la impresión.

Connie: Si, tu lo conoces bien - Se sonrojó. - Dile que soy bonita,  y que soy una buena chica, buena besadora, buena..- la interrumpí.

Tú: Ya Connie - Me quejé, estaba enojándome, aunque no tenía ningun motivo para hacerlo. Al fín y al cabo ella era mi mejor amiga, y nunca le conté sobre Justin, no es su culpa..


Connie: ¿Lo harás? - Me miró suplicante, pero antes de que pudiera negarme, me interrumpió - Oh ahi viene! - Se arregló el cabello.

Justin: - Miró a mi amiga con una sonrisa, y luego se dirigió hacia mi - Haber, abre la boca - Se rió y metió el termómetro en mi boca, luego de unos segundos, se fijó mi temperatura, negando con su cabeza - Haber señorita! ¿Que le he dicho sobre andar por las calles sin abrigos? - Me regañó como si fuera mi padre, el padre cariñoso y tierno que nunca tuve.

Tú: Ya señor Bieber, no se altere - Sonreí y lo despeiné, a lo que él rió y se separó de mi.

Justin: ¡Con mi cabello no!

Connie: ¿Ya te han dicho que tienes un cabello fabuloso? - Jugueteó con su cabello, con una sonrisa coqueta.

Justin: - Sus mejillas se sonrojaron - No, pero el tuyo no está nada mal, me encantan las rubias - Dijo en tono seductor.

Eso bastó para destrozarme, ¿Le gustan las rubias? ¿OH REALLY? ¿Esa fue una indirecta para mi amiga o qué? Tomé un mechón de mi cabello castaño, y lo miré, no era feo, pero a Justin no le parecía bonito, él prefería a las rubias. Evité un sollozo, Justin me gustaba mucho, y ésto no era justo para mi.
Me tapé con las sábanas hasta la cabeza, e intenté ignorar la conversación de mis dos mejores amigos.

Capítulo 6: 'Pastel contra el suelo'




Justin: ¿Cuántos hijos eran los que querías tener conmigo? ¿Siete? ¿Ocho? - Estalló en carcajadas, a lo que yo me uní a ellas, totalmente avergonzada.

Tú: No idiota, mi padre te mintió - Dije mirando hacia otro lado, parando de reír poco a poco - Por dios! Ni siquiera soporto tu música, Bieber - Le sonreí.


Justin: ¿Qué? - Dejó de reír al instante y frunció el ceño - ¿Por qué odias mi música? - Hizó una mueca de confusión, abriendo su boca, y curvando sus cejas, cosa que me dio gracia.


Tú: No lo sé, tienes voz de niña 


Justin: - Parecía enojado - Y tú tienes voz de hombre - Me sacó la lengua


Tú: Claro que no! - me reí de su inmadurez.


Justin: Bien, está bien, tienes una bonita voz, pero al menos hagamos las pases, ¿Quieres? Al parecer vendré más de una vez aquí, ya que nuestras madres se hicieron muy buenas amigas - Me dedicó una radiante sonrisa.


Tú: Está bien - Rodé mis ojos.


Justin: - Se sienta en mi cama, pero al ver mi ceño fruncido, se aleja unos centímetros - ¿Así mejor? 


Tú: Mh.. no, quizás un poco más - Justin se alejó un poco más - Un poco más - Volvió  a alejarse - Un poquitito máaaas...- Reí, y Justin obedeció, pero se cayó de la cama, a lo que yo no pude evitar reírme.


Justin: ¡Oye! - Se quejó sobándose la cabeza - Hicimos un acuerdo y ambos haríamos las pases! - Hizo pucheros.


Tú: ¡Bueno! ¡Esa fue mi última maldad! - Puse carita tierna.


Justin: - Rió, y miró por la ventana - Oye, tu balcón da directo al mío, será mejor que cierres las ventanas cuando te estés cambiando - Me guiñó el ojo.


Tú: Idiota - Reí.



Pasamos la tarde entre risas y bromas, por primera vez mi sonrisa fue genuina con alguien 
que apenas conozco, debía admitir que era muy gracioso, y guapo. 

Las semanas fueron pasando, y cada vez era mucho más unida a Justin. Él provocaba grandes cambios  de personalidad en mi, ya no me la pasaba llorando por los maltratos de mi padre, sino que, ahora, me sentía protegida bajo la constante mirada de mi amigo por mi ventana. Connie vivía preguntándome que pasaba conmigo, vivía en las nubes, en las clases de la profesora Kavanagh, no paraba de dibujar corazones en mi cuaderno, por lo que mi amiga me arrebató el lápiz, y me miró expectante.


Connie: ¿Y? ¿Quién es el afortunado? - Me miró con su mirada azulada, medio oculta tras aquella grusa capa de delineador y rimel.


Tú: ¿Eh? ¿De qué hablas? - Pregunté entre estúpidas risas. Soy demasiado obvia.


Connie: Hablo enserio _______, nunca te vi así - Se rió de mi - Ni siquiera por Jordan.


Oh Jordan... ¿Para qué acordarme del hueco capitán del equipo de Fútbol americano cuando tengo a ese canadiense a dos metros de mi casa? 


Tú: No es nadie, enserio, tan solo es que estuve muy entretenida viendo esas estúpidas telenovelas de amor y creo que cupido intenta flecharme con alguien - Me reí.


Connie: Claro - Dijo no muy convencida - Oye, recuerda que hoy estudiaremos juntas en tu casa - Me sonrió.


Tú: No lo olvidé - Le guiñé el ojo.



La campana sonó, y ambas salimos del salón. Connie caminaba coquetamente, contoneando sus caderas al igual que yo, aunque preferiría no alardear tanto mis caderas, me siento impura siendo así, pero quiero seguir con mi buena reputación si no quiero terminar como una más de las CSVS, o mejor llamadas: "Chicas Sin Vida Social"
Nos montamos a mi auto, y conduje despacio con miedo a resbalarme con la nieve que adornaba la carretera.

Connie: ¡Por dios! Pareces una abuela! - Se rió bajando de mi auto. Yo reí sin ganas, y bajé también.


Justin: ¡Hey ____! te hice un pastel de chocola...- Se quedó callado, y dejó caer su pastel al suelo, quedándose embobado con Connie, oh no... ¡No por favor! ¡De Connie no! Mi corazón latió tan rápido que sentí que estaba por quedarme sin aire - ¿Quién es tu amiga? - Mordió su labio, y escuché a Connie gritar, (había olvidado que era belieber) pronunciando unas palabras, con su mala pronunciación en inglés dirigidas hacia Justin, las cuales apenas pude entender antes de ver todo negro. 

Capítulo 5: '¿Yo? ¿Amarlo? Déjate de mentiras Mike'




Tú: - Miré de reojo a todos lo que se encontraban en la mesa, la señora al parecer estaba un poco incómoda por mi actitud, y Mike, bueno, ese idiota me abrazaba en todo momento como si fuera un padre ejemplar - No tengo hambre - Hice a un lado mi plato - 

Justin: ¡Mejor! Más para mi - Tomó mi plato, y comenzó a comerse los fideos como si fuera un animal.

Pattie: ¡Justin Bieber! ¡Ten mejores modales! - Dijo sonrojada, al parecer su hijo la estaba haciendo quedar mal. 

Justin: Lo siento ma - Rió y se limpió la boca con una servilleta.

Mike: Asi que... ¿Ustedes son ricos? - Pude notar como los ojos de mi padre se convertían en dos signos de "$" maldito interesado. 

Pattie: Si pero... - Se rascó el cabello buscando la respuesta apropiada - No solimos presumirlo - Rió.

Tm: Oh, ya veo - Sonrió también.

Pattie: Justin sueña con tener una novia que no esté interesada en su dinero, pero al parecer todas resultan ser unas buscafortunas 

Justin: ¡Mamá! ¡No cuentes de mi vida personal! - Se puso rojo, y yo me reí de su expresión, a lo que me dedicó una sonrisa.

Mike: Oh...- Pensó unos momentos - A _____ le encanta su hijo, Pattie - Me sonrió de manera maliciosa.

Oh no, que a mi no me meta en ésto, no seré la ridícula novia de ese cantante porque el quiere dinero fácil.

Justin: ¿Enserio ____? - levantó ambas cejas, de manera pícara. 

Tú: - Iba a abrir la boca para negar aquello, pero mi padre me interrumpió.

Mike: Claro que si, está todo el día diciéndonos lo lindo que eres, y cuantos hijos tendran! - Dijo entre risas. 

Tú: *Maldito* - Pensé. - Bien, ya me voy - Gruñí, parándome de la mesa.

Tm: Hija! ¿Y tus modales? Debes quedarte a hacer la sobremesa - Sonrió nuevamente con falsedad.

Tú: Ésto es lo que pienso de su sobremesa - Les mostré el dedo medio, y escuché las carcajadas de Justin, antes de irme a mi habitación.

Me recosté en mi cama, y miré mi celular, tenia dos mensajes de Connie, diciéndome que ésta noche abría una fiesta. No tenía ganas de asistir, así que decidí marcar su número para avisarle que no iría, aunque, conociéndola bien, lo más probable es que me rogara que asistiera.

#Llamada telefónica.

- ¿___? ¿Vienes a la fiesta? - Fue lo primero que preguntó.

- No, para eso te llamaba, me temo que...- inventé una excusa - Mis padres no me dejaron, ya sabes como son.

- Oh, que pena, ¿pero si te escapas por la ventana? ¡Anda! Siempre lo haces! - Se quejó.

- No Connie, no terminarás convenciéndome - 

- Oh si, si lo haré - Rió - Anda! Ya voy en camino a tu casa - Me advirtió. 

- Pues gastarás gasolina, no te abriré - 

- Ash, okey - Dijo y cortó, ¿se habrá enojado?

Sinceramente no me importó, pero unas risas se escucharon a mis espaldas, y vi a Justin apoyado en el marco de mi puerta.

Justin: Con que quieres hijos, ¿Eh? - Se rió. 

Tú: Sueña con eso - Mis mejillas ardieron, y me di vuelta a él, sacando mis auriculares.

Justin: Tu papá me lo dijo todo - Volvió a reír.

Tú: ¿Qué demonios te dijo? - Abrí mis ojos espantada, oh dios, que no le haya dicho más mentiras! 

Capítulo 4: 'Vecinos nuevos'




Llegué a casa en menos de lo que imaginaba, mis piernas me dolían luego de haber corrido tanto. Me extrañó notar que en la casa de los vecinos, que se habían ido de la casa hace un tiempo, las luces estaban encendidas, y había humo fluyendo por la chimenea. Junto a la puerta había una señora bajita, y de ojos verdes, charlando animadamente con un hombre.
No le tomé importancia, pero de seguro mis 'padres' si es que así puedo llamarlos, los invitarían a cenar, o a darles la bienvenida, simulando que somos "una familia perfecta, sin problemas".
Bufé fastidiada al entrar a la casa, y ver a mi padre acostado en el sofá, con una castaña encima que le devoraba los labios. Otra de sus amantes. Me dio asco ver eso, por lo que subí rápidamente las escaleras, a encerrarme en mi habitación, ya que él me había advertido que no quería que lo interrumpiera cuando estuviera en una situación comprometedora.

Mike: ____!! - Tocó la puerta de mi habitación casi media hora después.

Tú: ¿Qué? - Pregunté acostada en mi cama, para mi fortuna la puerta tenía seguro.

Mike: Ábreme - Me exigió, y tomé el control remoto, para cambiar de canal, a ésta hora pasaban Bob Esponja, y no quería perdérmelo.

Tú: ¿Para qué? - Pregunté haciéndome la tonta.

Mike: ¡Sólo ábreme maldita sea!

Tú: Di las palabras maaagicas - Canturreé.

Mike: ¡ABREME MOCOSA INFELIZ!

Tú: Déjame pensarlo... em.. NO! - Reí.

Escuché como ese idiota comenzó a patear la puerta, sería casi imposible que la derribara, además, de seguro estaba intentando hacer el menor escándalo posible para que su amante no saliera huyendo espantada. Por lo que tenía un punto a mi favor.

Tú: Con esos modales jamás te abriré - Dijo acurrucándome en la cama.

Mike: En algun momento tendrás que salir! - Pateó por última vez la puerta, y sentí como sus pisadas se alejaban.

Suspiré relajada. Por más que me hiciera la fuerte, y actuara como si no me importara que él estuviera actuando violentamente, en el fondo temblaba del pánico, del miedo a lo que ese borracho pudiera hacerme.

Las horas pasaron rápidamente, los gemidos de mi padre y la zorra esa cesaron, por dios! ¡Me era imposible poder concentrarme para hacer mis tareas con esos dos gritando como animales! Seguro esa mujer ya se había marchado a su casa. Por lo que abrí lentamente mi puerta, y escuché la voz de mi madre anunciar que acababa de llegar. Bajé las escaleras con cautela, y mi madre me sonrió radiantemente. Raro en ella, ya que siempre estaba con unas terribles ojeras, y una mueca de desagrado.


Tú: Mamá, tengo que hablar contigo...- Fruncí el ceño, al notar a la señora que estaba en la casa de al lado. Si, ya se lució queriendo hacer una cena.

Tm: ____, cariño, ellos son los vecinos - Sonrió falsamente, dios mío, ¿por qué eres así mamá? ¿Por qué quieres parecer la mejor en todo? ¿Por qué en vez de intentar darle falsas impresiones a la gente no te preocupas de deshacerte del bastardo de Mike?

Tú: Hola - Dije con desgano, sin ningún atisbo de sonrisa, cosa que seguro perturbó a mi madre.

Tm: Disculpen a mi hija, de seguro tuvo un mal día -

Tú: ¿Mal día? Ni siquiera me viste en todo el jodido día como para decir eso! - Me quejé, caminando en largas zancadas hacia la cocina. Sentí la mirada de la señora y la de mis padres sobre mi.

XxX: Oye yo te conozco! - Chilló una voz.

No, maldición no!
Volteé de inmediato, y vi allí parado a Justin, sonriendo felizmente. ¡OH DIOS MIO! ¡SOY VECINA DE ESE IDIOTA! Prácticamente corrí hacia la cocina, y me serví un vaso con agua, el cual bebí rápidamente, para que mi ritmo cardíaco no perdiera mucho el control. ¡DE TODAS LAS CASAS DE ESTE REMOTO PAÍS TUVO QUE ELEGIR LA QUE ESTABA A UN LADO DE LA MIA?


sábado, 23 de febrero de 2013

Capítulo 3: "Gayber"




Abrí mis ojos, me dolía todo el cuerpo, me estiré en el mullido asiento del auto, y acomodé mejor mi cabeza sobre las piernas de aquél chico. Esperen, esperen.
¿¡Auto?! ¡¿Las piernas de un chico?!
Abrí mis ojos al instante, y fruncí el ceño al no entender nada, me senté bruscamente en el asiento del auto, reconociendo al instante que estaba dentro de una enorme y lujosa limusina negra.

Tú: ¿Qué demonios hago aquí? - Pregunté con un gran dolor en mi cara, pero... oh demonios, era Justin Bieber, y me miró desentendido, cierto, el idiota ese habla inglés. - ¿Qué hago aquí? - Pregunté en inglés, con una pronunciación no muy buena.

Justin: Oh dios... mira tu ojo - Acercó un hielo a mi ojo, y comenzó a pasarlo con delicadeza, pero yo le di un golpe en su mano.

Tú: ¡Dime que hago aquí! - Me quejé enojada, mi mamá me mataría por demorarme tanto, en especial Mike, quien de seguro me golpearía, pero ésta vez con el cinturón. Tragué sonoramente al imaginarme aquella escena. Odio a ese hombre.

Justin: Una estampida de chicas te aplastó, y Kenny me ayudó a salvarte, agradéceme al menos, podrías estar muerta - Dijo empujándome levemente hacia donde estaba el, y recostando mi cabeza nuevamente en su regazo, sin dejar de pasar el hielo por mis ojos - Parece como si hubieras ido al cuadrilátero - Se rió despacito, a lo que yo hice una mueca de desagrado.

Comencé a maldecir por lo bajo, hablando en español para que el no pudiera entenderme, quería irme de allí, por su culpa recibiría una paliza.

Tú: Idiota, estúpido, ¿como se atreve? ésto parece un secuestro, es mas feo en persona - Decía en mi idioma, hasta que Bieber me tapó la boca.

Justin: Puedo no saber mucho español - Dijo en inglés - Pero se lo que significa..- Se aclaró la garganta, y comenzó a hablar en español - Ser idiota, feo, y es...estúpido - Me advirtió como si estuviera en la época de las cavernas, y con acento francés! No pude evitar comenzar a reírme a carcajadas. - ¿De qué te ríes? - preguntó ahora volviendo a hablar en inglés.

Tú: Hablas horrible! - Me reía a carcajadas.

Justin: Uff! tu ni que hablar! - dijo en tono sarcástico, cosa que me hizo reír.

Tú: Llévame a mi casa Gayber - Dije quitando el hielo de mi ojo.

Justin: ¿Por qué me dices así? - Gruñó - No, no te llevaré a tu casa - Se rió.

Tú: - Lo miré desentendida - Te dije que me llevaras a mi casa, y no es una pregunta, es una ORDEN -

Justin: Huy mira como tiemblo! Kenny, llévame a casa de Ryan - Reí.

Tú: ¿Ryan? ¿Ryan manteca? (por Buttler xd) - fruncí el ceño.


Justin: - Me sonrió - Veo que tienes apodos para todos -

Tú: ¿Por qué me miras así?

Justin: No lo sé, simplemente es que eres muy agresiva - Me acarició el cabello, y me derretí ante aquél contacto - ¿Lo ves? Ahora pareces un gatito adorable - Carcajeó.

Tú: Basta - Volví a sentarme - Tú! - Señalé a Kenny - Lenny

Justin: ¡Kenny!

Tú: Bueno, como mierda te llames, para el auto - El hombre me obedeció.

Justin: Sigue conduciendo - rió, y el auto volvió a andar.

Tú: ¡PARALO! - El auto paró.

Justin: ¡SIGUE! - El auto comenzó a andar, me harté, y abrí la puerta, tomé aire, y me tiré de allí, rodando por la carretera, para luego arrastrarme hacia la acera. ¡Si! ¡Libre al fín!

Me reí de lo estúpida que era, y salí corriendo, antes de que ese idiota me atrapara, sinceramente no se que quería de mi, pero era... era hermoso.

Capítulo 2: 'Mi vida es tan solo publicidad'




Llegamos al instituto, mi naríz estaba fría, tenía mucho frío. Pero al parecer Jason se acercó rápidamente a mi, y me dio su chaqueta, él era un gran amigo, pero aun no le tenía la suficiente confianza como para contarle todas las cosas que pasaban en mi hogar, tan solo quería que él siguiera con la típica visión de que tengo una vida perfecta, sin preocupaciones más porque se me rompa una de mis uñas - Las cuales de vez en cuando me pinto - Ya que no me gusta mucho la estética.

Jason: Por dios ___ ¿Por qué no viniste con campera? - Me puso su chaqueta, oh por dios, si que era abrigadora.

Tú: No me des tu chaqueta Jason - A duras penas me la quité, y se la tendí - Tú serás quien se muera de frío, y no quiero eso. Andaría con el remordimiento toda mi vida - Dije entre risitas, con mi cuerpo estremeciéndose gracias a los escalofríos.

Jason: No, yo te la presto - Me la puso de nuevo

Tú: Okay, intentemos una cosa - Dije mirando hacia Connie, que nos miraba con una sonrisa pícara, ella siempre había mencionado que Jason era un perfecto partido para mí, por lo que no tardé mucho en sonrojarme. - Tu pon tu mano allí - Señalé un brazo de la chaqueta, y yo pongo mi brazo allí - Señalé el otro brazo de la chaqueta, por lo que hicimos lo que dije, y los dos usábamos la misma chaqueta, y además... estabamos demasiado juntos, o al menos para mi gusto, por lo que comencé a reír histéricamente. No me daba vergüenza si es lo que estan pensando, sino que es cómico, ya que ninguno de los dos podía avanzar sin tropezar y caernos encima del otro. Éramos el centro de atención en los pasillos, lo cual me encantaba.

Jason: ¡Tu mueve ese pie y yo muevo el otro! Me duele caerme! - Se quejó entre risas, mientras caminábamos dificultosamente por los pasillos -

Tú: Oye... ¿Cómo haremos para entrar a clases? -

Jason: No lo sé - Se rió.

Tú: Ten, ya no tengo mas frio - Me quité su chaqueta, y comencé a caminar en dirección contraria a él.

Jason: ¿Qué ocurre? - Preguntó corriendo hacia mia.

Tú: Todos nos miran, ¡Por dios! ¡Que vergüenza! - Dijo histéricamente. 'Como si me importara que me vieran' pensé suspirando.

Jason: Eres bipolar, ¿Sabes? - Me miró molesto, o más bien dolido, y se fue de allí.

Me sentí mal, odiaba ser así con la gente, pero es lo que la típica capitana de porristas hace, ¿O no?

Caminé moviendo mis caderas de manera sensual, atrayendo la mirada de muchos. Pensaba pedirle disculpas en el estacionamiento, donde nadie nos vería.

Connie: Oye, ¿Que fue eso? - Se rió detrás de mi.

Tú: No lo sé, sabes que quiero mantener mi "Ego" en alto, no puedo estar a los tropezones con Jason, aunque saber que odio esto - Bufé - Igualmente pienso pedirle disculpas - Le dije mientras entrábamos al salón de historia, y nos sentábamos en las últimas filas, donde el profesor no nos vería parloteando.

Connie: ¿Disculpas? Oye, eso suena anticuado - Rió, y sacó su libro de la revolución francesa - Agh! Odio éste tema! -

Tú: Puedo ayudarte a estudiar luego, recuerda que la próxima semana es el exámen - Le sonreí, y hurgué en mi mochila hasta encontrar mis libros.

Connie: Claro, pero que sea rápido, no quiero estudiar - Revoleó los ojos, y nos pusimos a prestar atención a la clase, o al menos yo lo hacía, ya que mi amiga estaba en las nubes.

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De mi frente caían algunas gotas de sudor. El cansancio que provocaba estar practicando las retorcidas coreografías de las porristas me dejaban muerta, en especial cuando también yo debía controlar que las chicas lo hicieran bien, sin ninguna falla, cuando estuviésemos animando a los chicos en el partido debía ser espectacular.

Tomé un trago de mi botella de agua, y me miré al espejo, el uniforme de porrista me quedaba sexy. Falda extremadamente corta, una camiseta apretada, y unas converse, para estar cómoda, pero como ya les he dicho, mi vida parece ser tan solo 'publicidad'
Por lo que avancé contoneando mis caderas hasta la salida del instituto, ya que mis clases habían terminado, y una vez que me alejé, entré al baño de una estación de servicio, y me puse ropa descente, no me gustaba andar como zorra por las calles.
Unos vaqueros gastados, una blusa comun y corriente, y até mi cabello en una desprolija cola de caballo. Aquí si que no me importaba lo que pensaran de mi.

Froté mis brazos con las palmas de mis manos, maldigo no haber traído una chaqueta.


Unos gritos me hicieron dar un salto, y mirar hacia distintas direcciones, completamente espantada.

- ¡AAAAAH! ¡ES JUSTIN BIEBER! - Chilló una multitud de niñas, antes de ver a un chico, que seguro sería ese gilipollas de internet, y que éstas corrieran desesperadas detrás de él, pero... lamentablemente yo estaba en medio de su camino, por lo que caí al suelo, y todas esas psicópatas comenzaron a pisarme, ya que corrían como una manada de animales. Lo último que pude oír fue un "FUERA" antes de que unos brazos me cargaran y todo se volviera negro.


Capítulo 1: 'Mike, el hombre de mis pesadillas'



Tocí levemente, cepillando mi cabello frente al espejo. Era invierno, y las temperaturas eran extremadamente bajas, y sumado a eso, la nieve no tardó en aparecer en la madrugada, dejando ahora mi auto bajo una fina capa de nieve. Me daba pavor conducir con la calle llena de nieve, de seguro estaría más que resbaloso, y sumado a que yo ni siquiera obtenía mi registro por derribar todos los conos en la práctica de manejo, lo mas seguro es que terminaría estrellándome contra un árbol, por lo que le pediría a Connie que pasara por mi, para que vayamos juntas al instituto.

Una vez que terminé de cepillar mi cabello, el cual me llegaba hasta la cintura, abrí ligeramente mi puerta, y miré hacia ambos lados. Genial, Mike no estaba a la vista, por lo que inhalé aire, deseándome suerte a mi misma, saliendo de mi habitación con mi mochila en mi hombro. Realmente ese hombre me aterraba, o mejor dicho... Mi padre me aterraba. Era un maldito. 

Mike:  ¿A dónde crees que vas? - Mi corazón se paró de repente, estaba caminando a la mitad del pasillo, cuando la voz de mi progenitor mi llama.

Tú: Al... Al instituto - Dije nerviosa, rogando que no me golpee como hace siempre.

Mike: ¿Con esa falda tan corta? - Se relamió los labios.

Mi estómago se revolvió, e intenté bajar mi falda lo más que pude, pero aun así seguiría siendo corta. Maldije entre dientes el haber elegido aquella prenda entre las millones que tengo en mi armario.

Mike:  ¿Andas de zorra por la escuela, niña? - Me dijo acercándose a mi.

Tú: No, es solo el uniforme - Me defendí, esquivando su mirada, y bajando apresuradamente 
las escaleras - Eres un cerdo asqueroso - Dije asqueada, y corrí escaleras abajo, llegando hacia la puerta principal

Mike: ¡Vuelve aquí mismo jovencita! - Me ordenó, bajando las escaleras rápidamente.

Tú: Como tu dices siempre: "Dentro de éstas cuatro paredes estas bajo mi poder" Pero...- Salí de la casa, y cerré la puerta, para dirigirme a la ventana y mirarlo, su rostro enrojecido de la furia, le sonreí burlonamente - ¡Que pena que ya no estoy dentro de casa! - Me reí de él, y salí corriendo lo más lejos que pude de mi hogar. Llegando jadeante hasta la cafetería starbucks.

Allí saqué mi celular, y marqué el número de Connie.

- ¿Hola? - Preguntó ella, con esa voz agudita que me hacía reír.

- Hola Connie - Reí levemente.

- ¡____! - Chilló y casi me rompe uno de mis tímpanos

- Loca - Reí levemente - ¿Podrías pasarme a buscar a Starbucks? - Pregunté intentando recuperar el aire.

- ¿Starbucks? ¿Qué haces allí? - Preguntó desentendida.

- Mike - Le dije retomando el aliento, y entrando al local, tenía ganas de tomar un frapuccino bien frío. 

- Oh... Ese hijo de puta - Maldijo entre dientes, ella era mi mejor amiga, por lo que sabía todo de mi. Era la única que sabía lo que pasaba dentro de mi casa.

- Luego tendremos tiempo de insultarlo - Me reí, y miré el "humito" que salía de mi boca como si fuera lo más grandioso del mundo - ¿Podrías venir? es que me estoy congelando, con todo ésto de escapar de Mike me olvidé de traerme un abrigo - Tirité.

- Claro, voy enseguida _____ - dijo, para luego colgar.

Entré a la cafetería, y me acerqué al mostrador. Pedí un frapuccino de Mocca. 'Delicioso' pensé una vez que lo pagué y tomé un sorbo.
Me senté en una de las mesitas de adentro, ya que en el local había caleffacción. Esperé unos segundos, hasta que sentí unos bocinazos. De seguro era Connie, siempre hacía aquél estruendo tan solo para llamar la atención. Salí con mi frapuccino en la mano, y mi mochila en el hombro, y me topé con su lamborginni rosado.

Tú: ¡Oye payaso! ¿Te comiste a mi amiga? - Comencé a reírme a carcajadas.
Connie: ¡Hey! ¡No te pases! Me maquillé tan solo un poco - Se quejó, sacándome la lengua. 

Reí levemente ante su gesto infantil, y me subí al asiento de copiloto, la miré, tenía los ojos delineados, su cabello rubio por los hombros estaba planchado, tenía un vestido rosa algo escotado, y sus labios pintados de un rojo intenso. Estaba bonita, pero, debido a mi desagrado por el maquillaje, desapruebo su look. Aunque, ella siempre ha sido así de obsesiva con respecto a lucir bien, ya que según ella dice: 'Nunca sabes cuando puedes toparte con el amor de tu vida'


Prólogo




Siempre simulé que mi vida era lo más cercano a ser perfecta.
Tengo dinero, una cara bonita, mis padres son los 'mejores' y soy la capitana del equipo de porristas.
Si tan solo supieran que todo está de pies a cabeza... el divorcio de mis padres, los maltratos, amenazas, estoy harta de disimular que nada pasa, estaba por enloquecer, hasta que... llegó aquél ángel de ojos miel a mi vida, pero... al parecer el destino tan solo quiso hacerme sentir peor, ya que solo fuimos mejores amigos. 
Yo nunca creí en el amor, hasta que lo conocí, y con el tiempo me di cuenta que nosotros debíamos estar juntos. Aunque... un gran inconveniente surgió para mi... Connie.